Pensamientos y emociones son un tándem indisoluble, hemos visto como los pensamientos hunden sus raíces en los valores, creencias, actitudes y cultura. Cada persona tiene un estilo de pensamiento o estilo cognitivo diferente, es decir, cada uno interpreta y ve de forma particular el propio yo, el mundo que nos rodea, la vida en definitiva.

En la meditación se aprende a contemplar/presenciar los pensamientos sin juzgar, con aceptación, viéndolos como fenómenos efímeros que vienen y van sin adherirnos o involucrarnos en ellos. Vemos que aparecen y desaparecen en la “pantalla” de nuestra consciencia, y que en realidad la consciencia es lo único que permanece sin cambio, estable.

Sin embargo si nos centramos en los “contenidos” de los pensamientos veremos que a menudo cuando nuestra mente egoica toma protagonismo y hemos salido del estado presencial-consciente-pleno, estos pensamientos sobre “la realidad” no son verificables y nos provocan emociones negativas que no están en consonancia con el acontecimiento activador. Estamos hablando de estilos cognitivos distorsionados. Veamos distintos tipos de distorsiones del pensamiento, que pueden resultar en creencias distorsionadas estables acerca de uno mismo, el mundo que nos rodea, la vida.

Todo/Nada

La persona valora sus cualidades personales a partir de categorías absolutas: o es blanco o es negro. Ejemplo: “todo me sale mal”

Generalización excesiva

La persona toma un acontecimiento negativo que le ha ocurrido puntualmente y lo generaliza, como si éste tuviera que repetirse siempre. Ejemplo: “nunca conseguiré que se fijen en mí”

Filtro mental

La persona ante una situación cualquiera, focaliza su atención en un aspecto negativo y se olvida de los positivos. En consecuencia acaba viendo la situación como si fuera absolutamente negativa. Ejemplo: “seguro voy a suspender porque la redacción no me ha quedado del todo bien”.

Descalificación de lo positivo

La persona transforma las experiencias positivas o neutras en negativas. Atribuye a la casualidad todos los acontecimientos positivos que suceden, y al castigo merecido los acontecimientos negativos. Ejemplo: “en realidad el informe no está tan bien como dicen, cualquiera lo hubiera hecho mejor que yo”

Conclusiones apresuradas

La persona tiende a llegar a conclusiones negativas sin que haya datos objetivos que las justifiquen. Ejemplo “seguro que le caigo mal” (lectura del pensamiento),”ya sé lo que va pasar” (error del adivino).

Magnificación/Minimización

La persona tiende a aumentar sus fracasos y disminuir sus éxitos. Ejemplos: “cuando se enteren de lo que he hecho me despreciarán” (magnificación),”dicen que tengo una voz bonita, pero eso no lo es todo en una persona” (minimización).

Razonamiento emocional

La persona tiende a interpretar sus estados de ánimo como si se tratase de verdades objetivas. Para definirse utilizan términos abstractos como vergüenza, frustración o soledad, pero en ningún caso los justifica con hechos reales concretos. Ejemplo: “siento que soy un ser despreciable, luego soy un ser despreciable”.

Enunciado “debería”

Uno puede animarse con expresiones de obligación como “debería”, pero lo único que conseguimos a veces es anidar fuertes sentimientos de culpa y frustración. Ejemplo: “debería caerle bien a todo el mundo”.

Etiquetación

La persona construye su autoconcepto a partir de sus defectos y errores.Ejemplo: “he suspendido el examen, lo cual demuestra lo idiota que soy”.

Personalización

La persona se hace responsable no sólo de lo que hace sino también de lo que hacen los demás. Cree que todo cuanto sucede es por su culpa, aunque no haya intervenido en ello. Ejemplo: tiene problemas por mi culpa”.

 

 

Comments(0)

Leave a Comment

Uso de cookies

Neuroembodyment utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR